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Nadie puede prescindir de las matemáticas

Los números no mienten, son parte de nuestra realidad.

Jean Kuntzmann (1912-1992) fue un matemático francés conocido por sus trabajos en matemáticas aplicadas e informática, siendo uno de los primeros impulsores en el desarrollo de ambos campos.

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Obtuvo su doctorado en Matemáticas en la Universidad de París. Publicó en París (1967) “¿A Dónde va la Matemática? Problemas de la Enseñanza y la Investigación Futuras”, ahí analiza un periodo de veinticinco años de la matemática: de 1942 a 1967. A partir de ello, sostiene que la matemática pasó por dos revoluciones: una interior y la otra exterior. Por lo que en esa época no había alcanzado un estado de equilibrio. Sin embargo, sus grandes rasgos de desarrollo ya se perfilaban claramente.

En el primer apartado del libro “¿Qué es la Matemática?” deja en claro que el contenido de estudio de las matemáticas ha ido cambiando a lo largo del tiempo; para los griegos, la matemática comprendía: a) la geometría (el estudio de las figuras formadas de planos, rectas, círculos, esferas, así como de algunas curvas y algunas superficies simples); b) la aritmética (el estudio de los enteros naturales). Para los estudiosos de la segunda mitad del siglo 19, comprendía: a) el análisis (el estudio de las funciones); b) sus aplicaciones geométricas y mecánicas (la teoría de las curvas y de las superficies). Y para un matemático de finales del siglo 20: a) el álgebra (la teoría de las operaciones en general); b) la topología (la teoría abstracta de la continuidad). Además, aclara que otros matemáticos incluyen: a) la lógica formal (el estudio de las reglas del razonamiento matemático); b) la lingüística matemática (las teorías matemáticas que explican la estructura de las lenguas); c) la programación; d) la contabilidad y e) la econometría (el estudio de modelos que simulan algunos fenómenos económicos).

Hace más de cincuenta años ya se señalaba como problema urgente la necesidad de tomar conciencia sobre los aspectos aplicados de la matemática, reconocer la complejidad de su enseñanza y replantear las estructuras de investigación. Por eso vale la pena leer este libro, dado que, de manera cuidadosa y a profundidad, aborda cada uno de esos problemas. Los desmenuza en sus diferentes aspectos y en sus relaciones con otras actividades. También muestra, de una forma muy sencilla y a la vez rigurosa, el espíritu de las matemáticas. Deja muy claro que “la matemática no es una doctrina hermética reservada a unos cuántos iniciados, sino una ciencia de la cual casi todas las actividades humanas son dependientes”. Aclara que no es su propósito presentarnos una descripción técnica de la matemática, sino mostrar sus conexiones con otras actividades y las direcciones en las cuales se desarrolla.

En esto coincido con el matemático Terence Tao (australiano-estadounidense nacido en 1975, quien es considerado el más prolífico en esta ciencia en pleno siglo 21), pues para él la matemática es una disciplina que va más allá de las meras demostraciones; hace hincapié en la resolución de problemas mediante la descomposición, así como la exploración de caminos alternativos, privilegiando la colaboración de los estudiantes. Define las matemáticas no sólo como un conjunto de reglas rígidas, sino como un lenguaje dinámico, creativo y unificado que combina rigor formal con intuición profunda. No obstante, reconoce que, a diferencia de la física, que se puede definir por su objeto, la matemática no es posible definirla por su objeto. Y para los físicos, como para otras ciencias, la matemática es un instrumento.

En México, al inicio del segundo cuarto del siglo 21, seguimos rezagados en la implementación de una enseñanza profunda y verdaderamente formativa de la matemática, tal como lo reclama el universo del trabajo en el mundo digitalizado, en la sociedad del conocimiento, “donde el saber, la información y la innovación técnica son los principales motores de riqueza y desarrollo, superando a la mano de obra y el capital físico”.

Lo peor es que aún genera temor en la población y hasta en los docentes, en lugar de enfrentarla como un desafío provechoso. Inclusive, la gente sigue sin asumir que todas las personas, aun sin estudios, en muchas de sus actividades diarias están en contacto con la matemática. Los números no mienten, son parte de nuestra realidad, por eso no se puede hacer trampa con las matemáticas.

jshv0851@gmail.com

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SALVADOR HERNÁNDEZ VÉLEZ

SALVADOR HERNÁNDEZ VÉLEZ es ambientalista, académico, escritor y senderista. Ex Rector de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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