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Maduro se declara inocente y le congelan cuentas; Delcy Rodríguez es Presidenta interina

El exmandatario venezolano compareció ante un juez federal en Estados Unidos por cargos de narcoterrorismo y tráfico de drogas; Suiza congela activos ligados a su entorno y el chavismo activa una transición interna en medio de tensión política y social.

NUEVA YORK / CARACAS.– El líder venezolano Nicolás Maduro se declaró no culpable este lunes ante una corte federal en Manhattan, donde enfrenta cargos por narcoterrorismo, conspiración y tráfico internacional de drogas. Durante la audiencia inicial, realizada bajo un fuerte dispositivo de seguridad, el acusado rechazó las imputaciones, se proclamó inocente y sostuvo que es víctima de una persecución política, al tiempo que afirmó ser un “prisionero de guerra”.

La comparecencia judicial marca un punto de quiebre en la crisis venezolana. Las autoridades estadounidenses mantienen el proceso penal abierto y fijaron una nueva audiencia para marzo, mientras analizan medidas cautelares sobre el estatus de reclusión.

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De manera paralela, instancias financieras internacionales activaron acciones preventivas: Suiza ordenó el congelamiento de activos vinculados a Maduro y a miembros de su entorno familiar, en el marco de investigaciones por presunto origen ilícito de recursos.

En Caracas, el tablero político se reacomodó con rapidez. El chavismo anunció que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina, con el argumento de garantizar la continuidad administrativa y la estabilidad institucional.

La designación fue formalizada por los órganos de poder internos, que insistieron en que se trata de una medida temporal mientras se define el curso del proceso judicial en Estados Unidos.

El anuncio detonó reacciones encontradas en el país. Sectores oficialistas cerraron filas en torno a Rodríguez y denunciaron una injerencia extranjera, mientras voces opositoras exigieron una transición política amplia, con garantías electorales y supervisión internacional. En distintas zonas de la capital se reportaron concentraciones, episodios de tensión y llamados a la calma por parte de autoridades de seguridad.

En el frente diplomático, gobiernos de la región y de Europa expresaron preocupación por la escalada del conflicto y subrayaron la necesidad de respetar el derecho internacional y los canales multilaterales.

Washington, por su parte, defendió la actuación judicial y negó estar en guerra con Venezuela, aunque reiteró que continuará el proceso penal contra el exmandatario.

El escenario abre una etapa inédita para Venezuela: con su principal figura política sometida a la justicia estadounidense, activos bloqueados en el extranjero y un gobierno interino al frente, el país enfrenta horas decisivas para su gobernabilidad, su economía y el futuro inmediato de su sistema político.

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