AMLO tuvo éxito con su discurso hasta que poderes fácticos muy poderosos vieron afectados sus intereses y lo apoyaron. Se alió con los que consideraba impresentables, pero supo entender que sin ellos no podría ganar.
Nuestro cerebro busca dar sentido al mundo que nos rodea. Aún y cuando fuese cierta la frase atribuida a Heinrich Heine según la cual “la vida y el mundo son el sueño de un dios ebrio que se escapa de un banquete divino para dormir en una estrella, creando el mundo sin darse cuenta” en otras palabras que el mundo y la vida son un caos y productos del azar, nuestro cerebro continuará intentando dar sentido a ese batiburrillo.
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Por eso hasta las teorías más locas, ilógicas y descabelladas, tienen cabida en este mundo en que nos toca vivir. No es de extrañar que la conspiranoia, esa mezcla de teorías de conspiración con paranoia, inunde las redes sociales para delicia de los llamados hombres fuertes o machos alfa que en ese confuso universo pueden maniobrar para adquirir más poder que nunca.
Por esa característica nuestra, creo, se ha naturalizado la creencia de que los opositores a Morena no saben actuar como los líderes de ese partido lo hicieron en su momento ante todos y cada uno de los errores cometidos por los gobiernos de PRI y PAN. Al parecer los opinadores o comentócratas, Castañeda Dixit, no captan las diferentes situaciones que enfrentaron unos y otros. Hacen tabula rasa de la historia.
Los gobiernos emanados del PRI y el PAN, principalmente del primero, enfrentaron décadas de crítica que fue minando la credibilidad que pudieron haber tenido en algún momento de su historia, Morena va en su curva ascendente y apenas ahora comienza a tener críticas comparables con las de los otros partidos. De ahí que hoy difícilmente sus críticos tendrán impacto en la sociedad. Independientemente del real o supuesto control de medios que pudiera existir.
En su cerebro, algunos comentócratas equiparan el hoy de Morena con el ayer de otros partidos. No hay tal equivalencia, pero ellos se cuentan a sí mismos, un cuento que dice “si este pudo, por qué los otros no”. No importa que las circunstancias sean otras y diferentes.
Al parecer no recuerdan que AMLO no tuvo el mismo éxito con su discurso hasta que poderes fácticos muy poderosos vieron afectados sus intereses y lo apoyaron. Es más, el propio Andrés Manuel se alió con grupos y personas a los que antes consideraba impresentables, pero supo entender que sin ellos no podría ganar.
Hoy resulta más fácil y, quizá más lucrativo, lanzar teorías conspiranóicas que pueden enganchar a muchos que no entienden lo que está pasando y necesitan dar sentido a su día a día.
Eso es más sencillo y puede que más interesante que pensar la realidad de la que apenas alcanzamos a vislumbrar fragmentos pero que, para nuestra tranquilidad, queremos entender.
Nuestro cerebro no busca la verdad, quiere entender su entorno para sobrevivir, así evolucionó, y de eso se aprovechan muchos. Vivir en el caos que es el mundo real, resulta muy estresante, no todos están equipados para esa realidad, por eso muchos otros sacan provecho de la situación. Y no es cuestión de partidos.

Juan Palacios
JUAN PALACIOS es educador de profesión, periodista por vocación. Editorialista en La Moneda, ABC, El Porvenir y Radio Alegría, en Monterrey.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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