Con su arribo al poder presidencial en 2018, Morena inicia el desmoronamiento de nuestra frágil e incipiente democracia; mientras, Coahuila mantiene vivo ese embrión democrático para fortalecer una ruta institucional alineada con el Gobierno Federal.
La reforma judicial es un ejemplo; la desaparición del Instituto Coahuilense de Acceso a la Información (ICAI) es otro. De aprobarse la reforma electoral, o su “plan B”, ocurrirá lo mismo. El gobierno estatal conservará viva su doble preocupación: fortalecer sus instituciones y mantener viva la llama democrática.
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En el caso electoral, sin embargo, por la “morenización” de las entidades electorales federales; en el ámbito local, los vientos no soplan a su favor.
En 2024, el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación validaron la sobrerrepresentación en el Congreso que facilitó la mayoría calificada morenista.
“Morena y sus aliados obtuvieron cerca del 73 por ciento de las curules con sólo el 54 por ciento de los votos. La mayoría necesaria para aprobar reformas constitucionales (como la judicial) sin necesidad de negociar con otros partidos”.
En 2026, la Suprema Corte de Justicia validó las reformas pertinentes que otorgan facultades extraordinarias a Guadalupe Taddei, presidenta del INE, sin requerir el voto de los consejeros.
Esos vientos morenizantes que pulverizan la institucionalidad, la objetividad, la transparencia y la democracia interna al interior de los órganos electorales llegaron a Coahuila.
Por ello, existen cuatro personajes: tres en el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) y uno en el Tribunal Electoral de Coahuila (TEC), que ya pintaron su rayita color guinda con margaritas que portan su fotografía sonriente en el centro de ellas para lo que se ofrezca.
En el IEC aparece su responsable provisional, Óscar Daniel Rodríguez, y las consejeras Leticia Bravo y Layla Miranda. En el TEC está la magistrada electoral Gabriela Valencia.
En un acto de parcialidad evidente, Valencia subió en febrero pasado a sus redes sociales una fotografía con César Cravioto, morenista de la línea dura y secretario de gobierno de la CDMX, con estas palabras: “La transformación que hoy vivimos fue posible por el camino recorrido al lado y bajo la guía del movimiento”. ¿Es posible confiar en ella para garantizar la legalidad de los comicios o calificar las elecciones locales? Lo dudo.
En el caso de la tríada infernal del IEC, de inicio, comparo dos fotografías cuando los partidos políticos entregaron su papelería para definir sus coaliciones. En la imagen que muestra al PRI y a la UDC al entregar la papelería, Óscar y Leticia posan detrás de un escritorio con un rostro que asemeja una invitación forzada de último minuto al velorio de Nemesio Oseguera y sin conocerlo; mientras Carlos Robles, del PRI, y Lenin Pérez, de la UDC, serios, muestran a los medios de comunicación el documento que avala su coalición para las elecciones de 2026.
En cambio, en la fotografía con Morena, Óscar, Leticia y Layla saltan de su escritorio para entregar de manera personal y oficiosa, por no decir rastrera, el documento a Luisa María Alcalde, de Morena; Alberto Anaya, del PT, y Diego del Bosque, dirigente estatal de Morena.
Los tres muestran una sonrisa que seguro los retornó a aquella fiesta infantil de su niñez, con pastelazo y payaso incluidos, a la cual nunca fueron invitados y, por ello, quedaron traumados.
Dejemos atrás esas imágenes para mencionar el homenaje realizado por Óscar, al imponer placas para honrar a los presidentes del IEC en la Sala de Sesiones. De entrada, Rodríguez no mencionó a ninguno de los homenajeados; eliminó su carácter interino o provisional para autoencumbrarse como consejero presidente en la placa y, por si fuera poco, la enmarca con imágenes de gatitos por su desmesurada afición gatuna.
¿Usted, apreciado lector, confiaría en la institucionalidad, objetividad y estabilidad emocional de este personaje –que igual podría tener una vida oculta de Therian Felino, sin nosotros saberlo– para organizar un proceso electoral, resolver procedimientos administrativos sancionadores, atender denuncias e implementar el PREP, entre otras funciones?
En este caso, yo simplemente diría “miau” y abrazaría a San Juditas hasta asfixiarlo.
En la siguiente entrega, describiré los esfuerzos sustantivos y coordinados de esta trinca infernal Rodríguez, Bravo y Miranda por tomar el control político del IEC para sesgar el futuro electoral de Coahuila hacia Morena.

Luis García Abusaíd
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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