Al final de la década de los 70 del siglo pasado sucedió la revolución iraní, en la cual el ayatola Jomeiní logró para 1979 derrocar al Sha Mohammad Reza Pahlavi, último integrante de la dinastía Pahlaví en ostentar el poder de aquel país y quien, por cierto, vivió exiliado en Cuernavaca.
Hace unos días, Israel y Estado Unidos atacaron Teherán, capital iraní, en dicha ofensiva militar falleció el ayatola Alí Jamenei, el pretexto del ataque fue el desarrollo un plan nuclear, a pesar de haber iniciado en 1950 con apoyo de la ONU, los israelíes y norteamericanos aseguran que dicho programa había dejado de tener fines ciudadanos para convertirse en un instrumento de guerra.
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Más allá de las lamentables muertes que ocasionará esta guerra, del análisis geopolítico, de la «otra» revolución que vivirán los iraníes, es importante analizar las consecuencias económicas que existirán tanto en el mundo como para México.
La región donde está sucediendo este conflicto concentra cerca de 20% del crudo mundial, motivo por el cual el precio del petróleo aumentará, y su incremento no sólo se dará por la reducción de la producción del oro negro, sino por las complicaciones que su transporte generará, ya que el estrecho de Ormuz, que es la ruta más importante del petróleo, ha sido cerrado al tránsito por la guardia revolucionaría iraní.
Por este espacio marítimo, además de unir a Arabia Saudita, Irak, Irán y los Emiratos Árabes con los golfos Arábigo y de Omán; se transporta 5% del comercio petrolero del mundo. En pocas palabras el precio del petróleo va a aumentar, y con él el precio de sus derivados como lo son cosméticos, asfalto, fertilizantes y más, siendo por supuesto el más importante los combustibles.
Los mercados financieros del mundo estarán «nerviosos», es decir, hay incertidumbre, miedo y desconfianza a lo que pueda suceder, no sólo en Irán, sino en el sistema económico mundial. Motivo por el cual los activos seguros aumentarán de precio, como lo es el oro, el dólar norteamericano.
Para nuestra economía, a pesar de tener un comercio muy pequeño con Irán, las consecuencias podrán ser inflación, generada por una gasolina más cara y por el aumento del precio de nuestras importaciones, debido al posible aumento en el tipo de cambio de peso mexicano y de dólar. El gas será otro combustible que sufrirá aumento en su precio.
Calma, que esto no significa más pobreza, hambre o complicaciones mayores en nuestro país; debemos de entender que los acontecimientos mundiales tienen repercusiones en el mundo, pero estas no son de la misma fuerza o magnitud en todos los lugares.
Aquí en México el mayor cambio será generado por los cambios de consumo en los EU, hecho que ocasionará un cambio de nuestras exportaciones.

Francisco Tobías
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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