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Identidad perdida

EI PAN bajó los brazos después de que en 2017 estuvo a punto de ganar la Gubernatura. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ignoró las demandas ciudadanas y de la oposición para anular el proceso por el rebase de gastos de campaña del candidato del PRI, la intromisión del Gobierno del estado y otras irregularidades.

La desmoralización cundió dentro y fuera de las filas albiazules. La democracia volvió a ser burlada y la alternancia, pospuesta. Legiones se movilizaron como pocas veces, acusaron fraude, pidieron castigar a los responsables de la megadeuda y poner fin al «moreirato». Nada valió. La maquinaria se impuso.

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No es que la votación del PAN se haya incrementado sustancialmente en 2017. Pues
apenas superó en 30 mil sufragios a la obtenida en la elección previa para Gobernador: 452 mil contra 422 mil. La explicación es que la ciudadanía castigó al PRI por el endeudamiento ilegal, la inseguridad, el nepotismo y demás excesos.

Entre 2011 y 2017, el PRI perdió más de 200 mil votos (pasó de 688 mil a 482 mil), un retroceso de 32 por ciento. La votación del PAN entró en barrena desde entonces, y el PRI se recuperó.

En la elección de alcaldes de 2024, Acción Nacional captó apenas el 4.3% de los votos, muy por debajo del PRI (46%) y de Morena (35%).

Una de las peores decisiones del PAN, vista a toro pasado por algunos de sus líderes históricos, fue su alianza con el PRI en 2023, cuando, por primera vez en mucho tiempo, no postuló candidato a Gobernador. El panismo se sintió traicionado.

«Secciones donde tradicionalmente aventajábamos por márgenes holgados, los perdimos; o en el mejor de los casos, los retuvimos con dificultad», dice Jorge Zermeño, quien más elecciones locales y federales ha ganado.

En 2005 compitió sin éxito con Humberto Moreira por la Gubernatura. El voto azul emigró mayormente a Morena y, en menor medida, al PRI.

La crisis del PAN la agravó su presidente nacional, Marko Cortés. Ventilar el contenido del acuerdo con el PRI -hecho sobre las rodillas- sobre las posiciones que recibiría a cambio de apoyar a su candidato, Manolo Jiménez, exhibió al PAN como un partido mercenario.

La lista enumera seis diputaciones locales, tres secretarías, el 20% de las subsecretarías, las oficinas del registro civil y las recaudaciones de rentas. También la dirección de escuelas y universidades, seis notarías y la ratificación de un magistrado. Y como premio de consolación: 13 alcaldías, entre ellas las de Torreón, Monclova, Acuña у Frontera. Cortés se convirtió en el hazmerreír.

El presidente López Obrador calificó el pacto de «mafioso».

Acción Nacional pudo haber conservado su alianza con el PRI para las elecciones legislativas de este año, pero ha preferido asumir los costos de decisiones pasadas en un intento de reconquistar a sus bases y simpatizantes, de quienes provenía el mayor número de votos.

La apuesta es aventurada, pues lo expone a perder su registro en el estado si no alcanza el 3% de la votación, pero también puede marcar el principio de su recuperación.

ELPAN es la segunda fuerza política nacional y, por ahora, el único partido de oposición que ha dado señales de vida después del fracaso de 2024, cuando, junto con el PRI y el PRD, perdió la elección presidencial de manera estrepitosa.

En Coahuila el PRI depende de la fuerza del gobernador Jiménez. La dirigencia nacional, encabezada por Alejandro Moreno, lo lastra y le resta votos.

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Gerardo Hernández

GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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