Guerra e inseguridad ‘atacan’ a la inflación; anticipan más

Precios siguen acelerando en el país, superando la meta de más-menos un punto porcentual sobre 3%

La inflación en México volvió a acelerarse y encendió alertas entre analistas, quienes advierten que factores externos como la guerra en Medio Oriente y problemas internos de inseguridad están presionando los precios, con riesgos de nuevas alzas en los próximos meses.

De acuerdo con el reporte del Departamento de Análisis Económico de Banco Base, correspondiente al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de la primera quincena de marzo de 2026, la inflación general se ubicó en 0.62 por ciento quincenal, su tercera aceleración consecutiva y el nivel más alto para un periodo similar desde 1998.

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El repunte estuvo impulsado principalmente por el componente no subyacente, que creció 1.96 por ciento quincenal, también con tres quincenas al hilo de incrementos y alcanzando su mayor nivel para una primera quincena de marzo desde 1995.

Entre los factores clave destaca el impacto de la inseguridad en México. El informe señala que el alza en los precios agropecuarios —que se dispararon 3.83 por ciento quincenal— responde en parte a disturbios sociales, bloqueos carreteros y cierre de negocios, además de una menor producción agrícola por la falta de condiciones de seguridad en zonas de cultivo.

El efecto fue particularmente visible en frutas y verduras, cuyos precios aumentaron 8.34 por ciento quincenal, el mayor incremento registrado para un periodo similar.

A este entorno se suma el impacto internacional. El inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán provocó un repunte en los precios globales de la energía, lo que se reflejó en México con un incremento de 0.61 por ciento en energéticos, rompiendo una racha de caídas.

Aunque el componente subyacente —que excluye los precios más volátiles— también mostró aceleración (0.22 por ciento quincenal), su nivel sigue siendo relativamente moderado en comparación con años anteriores. No obstante, al interior ya se observan presiones en mercancías y servicios, particularmente en rubros como “otros servicios” y vivienda.

A tasa anual, la inflación se ubicó en 4.63 por ciento, ligando dos quincenas por encima del umbral del 4 por ciento y marcando su nivel más alto desde octubre. Destaca que el componente no subyacente alcanzó 5.18 por ciento, impulsado por el encarecimiento de productos agropecuarios, especialmente frutas y verduras, cuya inflación anual llegó a 23.91 por ciento.

En este contexto, los analistas de Banco Base anticipan que la inflación podría cerrar 2026 en 4.05 por ciento, pero advierten que, ante la alta incertidumbre por la duración del conflicto bélico y los problemas de inseguridad interna, el pronóstico podría ajustarse al alza a 4.3 por ciento o incluso superar 4.5 por ciento en un escenario adverso.

El reporte también lanza una advertencia sobre la política monetaria. Señala que el Banco de México debería adoptar una postura más firme y mantener la tasa de interés sin cambios, ante el aumento de riesgos inflacionarios.

De no hacerlo, advierte, podría deteriorarse la credibilidad del banco central, especialmente en un entorno donde las expectativas inflacionarias juegan un papel clave para contener el alza de precios.

Así, la combinación de tensiones geopolíticas y problemas de seguridad interna perfila un escenario complejo para la inflación en México, donde los choques de oferta podrían seguir trasladándose al consumidor en los próximos meses.

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