El Comando Sur de los Estados Unidos mató a ocho pescadores mexicanos hace unos días en las costas de Nayarit. No entiendo el gran silencio en torno a esta operación que anticipaba que a México le podrían aplicar la fórmula de Venezuela.
Total, Trump lleva meses diciendo que hay un narcogobierno, ¿no sería lógico también que arrestaran a la Presidenta por su complicidad con el narcotráfico? Sheinbaum y Harfuch entendieron el mensaje de inmediato.
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Sabían que no había más que una sola opción y pidieron ayuda a la inteligencia estadounidense para capturar a «El Mencho.»
Si la foto que está circulando de su cadáver es verídica, me parece que el objetivo siempre fue la captura con fines de extradición, no la ejecución del capo. Se les murió por accidente.
Tiene lógica que los infiltrados dentro del ejército que trabajan para el crimen organizado hayan reportado que era un operativo de captura. Por eso el CJNG activó a todas sus células para demandar la liberación de «El Mencho”.
Lo que habría seguido después de difundirse su muerte habría sido por puro coraje y venganza, para demostrar su dominio, para aterrorizar a la población, para reafirmar que nadie que se meta con el crimen organizado saldrá ileso.
«No saben con quién se meten,» ha sido su eterno lema. En veinte años de vivir en un estado de sitio de facto bajo formas de violencia extrema, como sociedad no hemos aprendido casi nada.
Hemos perdido la esperanza de que el gobierno proteja a la población y sepa cómo organizarla y orientarla en caso de guerra. Pero es lo mínimo que deberíamos exigirles.
NO VALE NADA
Hoy me senti en modo “la vida no vale nada.” Supongo que esto no solo le pasa a los mexicanos, sino a todos los pueblos a los que se les ha tratado como no humanos y sin derecho a la empatía global.
Por veinte años hemos sufrido una de las guerras más sangrientas del hemisferio occidental y nuestras desgracias apenas se filtran a los grandes medios cuando se captura o asesina a un capo de la droga.
Las vidas de esos sanguinarios miserables (pero billonarios) son de más interés que las del resto. Recién leí “La fosa de agua” de la gran periodista Lydiette Carrión.
Me hizo revivir aquellos años entre 2009 y 2018 en que vimos cosas realmente espeluznantes. Los feminicidios seriales eran una de las tantas aristas de esa pesadilla colectiva de sociopatas desquiciados, capaces de todo.
No se que es peor. El fascismo que se despliega día a día o vivir en un país donde la gobernanza criminal controla la vida de una gran parte de la población, ante el gaslighting de las autoridades que viven en la realidad paralela del “aquí no pasa nada”.
Siento un nudo en el estómago.

Adela Cedillo
Doctora en Historia de América Latina por la Universidad de Wisconsin-Madison Es licenciada en Historia y maestra en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha publicado artículos en revistas indexadas y de divulgación y capítulos en obras colectivas sobre la guerra sucia mexicana, las organizaciones armadas revolucionarias, los derechos humanos y la guerra contra las drogas. Tw @Eliseirena
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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