En los procesos sindicales, como en la política, no basta con levantar la mano. Hay trayectorias que pesan… y otras que apenas hacen ruido.
De cara al XVII Congreso Nacional Ordinario de la CTM, que se celebrará los días 23 y 24 de febrero, el nombre del coahuilense Tereso Medina Ramírez no aparece por casualidad ni como ocurrencia de último momento.
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Su perfil se ha construido durante décadas dentro del sindicalismo organizado, transitando desde la representación de sectores hasta posiciones de liderazgo nacional.
No es un dirigente de momento; es un hombre formado en la estructura, con experiencia en la negociación, el diálogo con las instituciones y la operación política en tiempos difíciles para el movimiento obrero.
Y el contexto importa. La reforma laboral cambió las reglas del juego, la legitimación de contratos colectivos puso a prueba a las organizaciones y la presión económica exige mano firme. En ese escenario, la experiencia no es un lujo: es una necesidad. Medina ha estado en mesas de diálogo con gobierno y empresarios, ha sabido manejar momentos de tensión sin romper los equilibrios internos, y eso lo distingue de otros perfiles.
Hasta ahora, más de 20 organizaciones nacionales y federaciones estatales han formalizado su respaldo bajo un mismo mensaje: “Unidad y Trabajo”. Y no es coincidencia. En estructuras de este tamaño, cuando tantas voces repiten lo mismo, es porque comparten una misma lectura del momento: se necesita estabilidad, unidad y conducción con oficio, no experimentos.
Quienes le han manifestado su apoyo señalan que se requiere un dirigente que actúe con responsabilidad institucional, capacidad de diálogo y firmeza, privilegiando en todo momento la unidad de la organización y la defensa de los derechos e intereses de las y los trabajadores. Esas cualidades, afirman, las encuentran en Tereso Medina, actual Secretario General Adjunto de la CTM y Secretario General de la Federación de Trabajadores de Coahuila.
Por supuesto, no faltan quienes intentan restarle mérito. Siempre aparecen voces que quieren sembrar duda donde hay estructura, que confunden firmeza con rigidez o que creen que hacer ruido es lo mismo que liderar. Son los “Leocadios” de cada proceso: personajes que apuestan al escándalo porque no tienen nada más que ofrecer.
Pero el sindicalismo organizado, sobre todo en centrales con historia como la CTM, no se mueve por modas ni por tendencias en redes sociales, y mucho menos por polémicas. Se mueve por equilibrios internos y por estructuras territoriales sólidas, porque hablamos de la base trabajadora del país, que necesita al frente de la central obrera más grande de México a alguien con experiencia probada.
Y los respaldos no son menores. Federaciones de Tlaxcala, Michoacán, Colima y Baja California Sur, por mencionar algunas, ya se sumaron; así como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Gas, Similares y Conexos; el Sindicato Nacional de Trabajadores, Obreros de Industria y Asalariados del Campo; el Sindicato Nacional de Empleados y Trabajadores Docentes, Técnicos y Administrativos de Centros Particulares; y el Sindicato Nacional de Trabajadores de Teleindustrias y Sistemas Digitales de la República Mexicana.
Cuando federaciones estatales completas y comités ejecutivos ampliados cierran filas bajo la misma bandera, el mensaje es claro. El mapa de apoyos ya no muestra solo simpatía personal: muestra unidad. Y en un proceso interno como el de la CTM, donde pesan los sectores, las federaciones y la operación en cada estado, eso vale mucho.
La diferencia, al final, es sencilla: entre quien conoce la estructura desde adentro y quien apenas está tratando de entenderla. Entre quien ha operado en escenarios complicados a nivel nacional y quien apuesta al discurso sin tener un respaldo real.
La base trabajadora sabe distinguir entre un liderazgo probado y un espectáculo. En los congresos sindicales, lo que define no es el aplauso de afuera, sino la capacidad real de unir hacia adentro. Porque en política sindical, la experiencia pesa. Y la presencia en el territorio también.

JÉSSICA ROSALES
Periodista con 20 años de experiencia en distintos medios de Coahuila.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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