El subsector de la fabricación de equipo de transporte presentó una contracción de 6.2%, la más pronunciada
El empleo en la industria manufacturera en México mantiene una tendencia negativa prolongada, al acumular 35 meses consecutivos de caídas a tasa anual, pese a registrar ligeros avances mensuales al inicio de 2026.
De acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del Inegi, en enero el personal ocupado total creció 0.2 por ciento mensual; sin embargo, en su comparación anual mostró una contracción de 2.5 por ciento, lo que confirma el debilitamiento estructural del mercado laboral en el sector.
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Este comportamiento coincide con el análisis de Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, quien señaló que, aunque el empleo aumentó 0.22 por ciento en enero respecto al mes previo, en términos anuales sigue cayendo, acumulando ya casi tres años de retrocesos continuos.
La especialista atribuyó este deterioro a una combinación de factores: el incremento en los costos laborales, la cautela de las empresas ante un entorno económico más débil, el deterioro del ambiente de negocios por la incertidumbre jurídica y la imposición de aranceles en Estados Unidos.
El debilitamiento del empleo ocurre en paralelo a una desaceleración de la actividad productiva. En enero de 2026, el volumen físico de la producción manufacturera cayó 1.8 por ciento mensual, aunque logró un marginal crecimiento de 0.1 por ciento a tasa anual, lo que refleja un escenario de estancamiento.
A la par, las horas trabajadas disminuyeron 0.4 por ciento mensual, mientras que las remuneraciones medias reales retrocedieron 0.3 por ciento, afectando tanto a trabajadores operativos como administrativos.
A nivel subsectorial, la contracción del empleo es generalizada. La industria textil reportó una caída anual de 3.9 por ciento en personal ocupado, mientras que la fabricación de prendas de vestir retrocedió 3.4 por ciento. La industria de la madera disminuyó 3.2 por ciento y las industrias metálicas básicas registraron una baja de 3.5 por ciento. Destaca también la fabricación de equipo de transporte, que presentó una contracción de 6.2 por ciento, una de las más pronunciadas dentro del sector.
Incluso en segmentos clave para la actividad industrial se observan retrocesos. La fabricación de maquinaria y equipo reportó una caída anual de 5.2 por ciento en empleo, y la industria del plástico y hule descendió 3.4 por ciento, reflejando la debilidad de la demanda y la cautela en la expansión de la planta productiva.
Son pocos los subsectores que muestran resiliencia. La industria de bebidas y tabaco registró un ligero crecimiento anual de 0.6 por ciento en empleo, mientras que la fabricación de equipo de computación, comunicación y componentes electrónicos avanzó 2.6 por ciento. No obstante, estos incrementos resultan insuficientes para revertir la tendencia general.
Un caso particular es el de los productos derivados del petróleo y del carbón, donde el volumen de producción creció 15 por ciento anual, pero el empleo apenas avanzó 0.1 por ciento, lo que apunta a mejoras en productividad o a una menor necesidad de mano de obra.
En conjunto, las cifras reflejan un entorno de cautela empresarial, en el que las compañías han optado por contener contrataciones ante la incertidumbre económica y comercial. Así, aunque los datos mensuales sugieren cierta estabilización, la tendencia de fondo sigue siendo negativa: el empleo manufacturero continúa en terreno contractivo y sin señales claras de recuperación en el corto plazo.