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El reloj de Catedral

En esta ocasión te platico la historia de un objeto emblemático de nuestra hermosa ciudad de Saltillo, de un objeto que a pesar de estar ubicado en una construcción más emblemática aún, tiene sus propias historias. Me refiero al reloj que está en la catedral de Santiago.

A pesar de que la catedral de Santiago empezó a construirse entre los lejanos años de 1745 y 1746, la construcción de la torre principal, que por cierto mide 81 metros, terminó de construirse hasta casi siglo y medio después, en 1897 para ser precisos.

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De hecho, déjeme decirle estimada y estimado Saltillense que en las primeras fotografías tomadas en la ciudad, allá por el año de 1847, se puede ver la torre a medio construir.

Hoy muchos de nosotros vemos la hora exacta gracias a la tecnología, al internet y a los satélites artificiales; sin embargo, no siempre fue así. Incluso antes del siglo XVII, los Saltillenses de aquella época sabían la hora por la posición del Sol. Fue hasta 1800 cuando colocaron el primer reloj mecánico en Catedral. Y lo más asombroso de esto es que para sincronizar la hora de ese reloj mecánico se talló un reloj solar, el cual puedes todavía ver en la entrada a la Capilla del Santo Cristo.

El reloj mecánico, ajustado por relojeros que utilizaban un reloj solar, estuvo en funcionamiento cerca de un siglo, hasta que “el Soldado de la Nación”, el general Porfirio Díaz, siendo presidente de México envió para los Saltillenses un nuevo reloj, el cual era de origen francés y que fue vendido por la joyería La Esmeralda de Hauser y Zivy, allá en la Ciudad de México, cuyo edificio en estos días alberga el Museo del Estanquillo.

Durante casi 60 años ese reloj estuvo funcionando, hasta que en 1960 dejó de hacer su tic – tac. Los Saltillenses se organizaron, principalmente por medio del Club Rotario, realizando una colecta para la reparación del reloj por medio de una campaña llamada “Marcha de las Horas”. Se juntó el dinero, donaron los ciudadanos, los empresarios y hasta los gobernantes.

Lo más lógico y sencillo, al parecer, era ir directamente a la joyería La Esmeralda, y así sucedió, el Sr. Eloy Dewey Saavedra, quien era el presidente del Club Rotario de Saltillo, se trasladó hasta la ciudad de los palacios, llegó a la famosa joyería y al preguntar por las piezas que le faltaban a nuestro reloj, la respuesta lo debió de haber dejado congelado, sin palabra alguna, con un sentimiento de impotencia, como si su corazón se hubiera parado al igual que el reloj, pues desde hacía años esas piezas ya no se fabricaban.

Para fortuna del Sr. Eloy y de los Saltillenses, un trabajador de la joyería le recomendó buscar a un relojero europeo, radicado en la misma Ciudad de México, de nombre Ernesto Imm Kemnitz, quien probablemente podría darle solución al problema del reloj de nuestra catedral. Este mismo relojero había instalado y reparado otros relojes a lo largo y ancho del país, como lo fue el de Guamúchil, Sinaloa en 1941.

Ese mismo día, el emisario de esta hermosa ciudad encontró al relojero, quien hizo el compromiso de venir a Saltillo para revisar el reloj.

A los pocos días el relojero Ernesto Imm vino a Saltillo, revisó el reloj y aseguró que en menos de un mes tendría listas las piezas dañadas para que el reloj volviera a funcionar. Para nuestra enorme fortuna el relojero cumplió en forma y tiempo, y no vaya a creer que haya dudado de la capacidad y honorabilidad del europeo, sino que en la investigación que hice me pude dar cuenta que este, nuestro reloj, fue el último que reparó, pues menos de un año después el relojero falleció.

Esta es una historia de las tantas y tantas que existen no tan sólo en la catedral que engalana a nuestra ciudad, sino es una de esas historias que sólo ocurren aquí en Saltillo y eso es algo que vale la pena presumir.

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Francisco Tobías

Egresado de la UdeC, Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Es también maestro en Administración con Especialidad en Finanzas por el Tec Milenio y actualmente cursa el Master en FinTech en la OBS y la Universidad de Barcelona.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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