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El nuevo piso del barril en 80 dólares: impacto en México

El país importa más del 70% de las gasolinas que consume, por lo que un precio de petróleo más elevado presiona el costo de las gasolinas.

El mercado petrolero está entrando en una nueva fase estructural tras varios meses de disrupciones en Medio Oriente a raíz del conflicto entre los Estados Unidos e Irán. Debido a los cierres parciales del Estrecho de Ormuz, los precios del crudo se han presionado al alza.

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El 2025 fue un año con precios del crudo relativamente bajos por una sobre oferta global, inventarios elevados y una demanda más débil de lo previsto. Este año los analistas energéticos apuntan a un nuevo piso de 80 dólares por barril para el precio del petróleo (de 60 dólares anteriormente). 

Este nuevo piso refleja una oferta global restringida por el conflicto bélico en Medio Oriente y la disrupción de la distribución del crudo en el Estrecho de Ormuz. Según la Administración de información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), el Brent promedió 103 dólares por barril en marzo y podría alcanzar hasta 115 dólares en el segundo trimestre del año. La EIA considera que aún con una resolución de corto plazo al conflicto en la región, los precios se mantendrán elevados al menos hasta finales de 2026. La EIA estima que los países del Golfo han dejado de producir entre 7.5 y 9.1 millones de barriles diarios durante marzo y abril. 

Para México, este nuevo precio piso de 80 dólares por barril tiene implicaciones importantes. El país importa más del 70% de las gasolinas que consume, por lo que un precio de petróleo más elevado presiona el costo de las gasolinas. Asimismo, se detonan efectos indirectos en otros precios como en el transporte y alimentos (uso de fertilizantes que son derivados del petróleo).

Para la política monetaria complica el panorama ya que el alza de los precios energéticos limita la postura acomodaticia del Banco Central lo cual podría pausar reducciones adicionales a la tasa de interés. 

En las finanzas públicas, el efecto es dual. Por un lado, un petróleo más caro incrementa los ingresos petroleros del gobierno. Pero, por otro lado, eleva el subsidio a las gasolinas vía un Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS) negativo. Sin embargo, es importante recordar que Pemex lleva varios años reduciendo su plataforma de producción.

Para Pemex, el petróleo más caro ofrece un respiro, pero no una solución. La empresa enfrenta 18.7 mil millones de dólares de vencimientos de deuda este año con una plataforma de producción de 1.6 millones diarios de barriles, lejos su máximo histórico de 3.4 millones registrados en 2024. 

El nuevo piso de 80 dólares por barril es una nueva realidad energética global. Un mundo donde la energía es más cara, más incierta y estratégica. Es momento de pensar en diversificar las fuentes de generación de energía ya que la energía cara llegó para quedarse.

jgarza@grupogamma.com.mx

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JESÚS GARZA

Es director general de Soluciones Financieras GAMMA, CEO de Miri Capital LLC e investigador no residente de Baker Institute en la Universidad de Rice. Tiene un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera, ambas por la Universidad de Essex en el Reino Unido.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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