El líder del CJNG, que llegó a posicionarse como el narco más poderoso del planeta, fue abatido este domingo, se calcula que tenía una fortuna de más de 5 mil millones de dólares
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, no solo marca un hito en la estrategia de seguridad del Gobierno federal; también reabre el debate sobre las dimensiones económicas del crimen organizado.
De acuerdo con la infografía “20 criminales más ricos de la historia”, elaborada por Víctor Manuel Sánchez Valdés, experto en seguridad pública e investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, Oseguera ocupa el décimo lugar del ranking global, con una fortuna estimada en 5 mil millones de dólares en su momento de mayor bonanza.
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El listado, encabezado por figuras como Pablo Escobar y Amado Carrillo Fuentes, dimensiona el tamaño de las estructuras criminales que han operado durante décadas en América Latina, Europa y Asia. En ese contexto, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación aparece como el único capo mexicano activo hasta este domingo que figuraba entre los diez más acaudalados de la historia.
Sánchez Valdés ha explicado en redes sociales que estas estimaciones “se basan en bienes acumulados en su momento de mayor bonanza”, pero advierte que buena parte de esos recursos quedan en manos de testaferros. “Al final, ni las familias, ni los narcos si son liberados disfrutan la mayor parte de dicha riqueza”, subraya el académico, poniendo el foco en la fragilidad real de estas fortunas ilícitas.
El también columnista de POR SÍ ACASOMX enfatiza un punto neurálgico: “El dinero siempre se ve, lo malo es que muchos países tienen pocas herramientas y disposición para ir contra las finanzas de las organizaciones criminales”. La afirmación resulta especialmente pertinente en el caso del CJNG, cuya expansión territorial y poder de fuego fueron acompañados por una compleja red de lavado de dinero, inversiones y empresas fachada.
Oseguera Cervantes fue abatido este domingo en un operativo del Ejército en Tapalpa, Jalisco, según confirmó la Secretaría de la Defensa. La acción, basada en información de inteligencia y datos complementarios aportados por Estados Unidos, derivó en un enfrentamiento armado. Cuatro presuntos criminales murieron en el lugar y otros tres fallecieron posteriormente tras ser trasladados heridos a la Ciudad de México. Entre ellos, el propio Mencho, de alrededor de 60 años.
Considerado uno de los narcotraficantes más buscados del mundo, su caída representa el mayor golpe al narcotráfico en la historia reciente del país. Washington ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura, en un contexto de fuerte presión bilateral por el tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense.
El CJNG, organización que Oseguera encabezó durante más de una década, se convirtió en la estructura criminal más poderosa y agresiva de México. Con presencia en múltiples estados y tentáculos internacionales, el grupo destacó por su capacidad armamentística —incluidos lanzacohetes capaces de derribar aeronaves— y por su estrategia de expansión violenta.
La muerte del Mencho supone además el primer gran golpe contra el CJNG en el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, cuya estrategia de seguridad es encabezada por Omar García Harfuch. La administración federal enfrentaba críticas por no haber logrado, hasta ahora, una acción contundente contra el grupo jalisciense.
El operativo ocurre en un momento delicado, con violencia al alza en estados como Sinaloa y Michoacán, y bajo presión de Estados Unidos para frenar el flujo de opioides. El CJNG, al igual que facciones del antiguo Cártel de Sinaloa, controlaba buena parte del trasiego de fentanilo.
La reacción tras su abatimiento fue inmediata: Bloqueos, quema de vehículos y balaceras se registraron en Jalisco, Michoacán, Guanajuato y otras entidades, evidenciando la capacidad operativa del grupo incluso sin su líder visible. Se abre ahora un escenario incierto ante la previsible disputa interna por la sucesión.
En términos históricos, la muerte de Oseguera solo puede compararse con la captura de Joaquín Guzmán Loera o la detención de Ismael Zambada García. Como ellos, El Mencho construyó un aura de misterio alimentada por su bajo perfil mediático y el poder arrasador de su organización.
Paradójicamente, varios de los nombres que aparecen en el ranking de Sánchez Valdés han sido retratados en series de plataformas digitales. El investigador aclara que no es la ficción la que los vuelve relevantes; “la lógica causal va al revés”: su peso histórico y criminal es lo que los llevó a la pantalla.
Nacido en Michoacán y forjado en las transformaciones del crimen organizado tras la fragmentación de los grandes cárteles del siglo pasado, Oseguera fue el último gran capo de una generación que inició bajo el viejo régimen político y consolidó imperios criminales en la era de la globalización.
Su inclusión como el décimo criminal más rico de la historia revela la magnitud financiera que alcanzó el CJNG. Sin embargo, como advierte Sánchez Valdés, el verdadero reto no es medir esas fortunas, sino desmantelar las estructuras económicas que las sostienen.
Con su muerte, el Estado mexicano asesta un golpe simbólico y operativo de gran envergadura. Pero la historia demuestra que la caída de un líder no significa el fin de la organización. La disputa por los 5 mil millones de dólares estimados y el control territorial apenas comienza.