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‘El Mencho’ o Coahuila

Un operativo militar conjunto realizado ayer en Tapalpa, Jalisco, que incluyó fuerzas armadas mexicanas y estadounidenses (“Joint Interagency Task Forcecounter Cartel) abatió a Nemesio Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Oseguera era el narcotraficante más buscado por autoridades de México y Estados Unidos. Su capacidad para eludir su captura era legendaria. Evitó múltiples operativos durante 15 años, hasta ayer.

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La recompensa ofrecida por el gobierno de EU, de 15 millones de dólares, confirmaba su relevancia estratégica para Donald Trump, quien definió al CJNG como una organización terrorista por ser un “cartel despiadado y violento responsable por el tráfico de fentanilo, metanfetaminas, cocaína y otras drogas ilícitas a EU”.

Más allá de la definición, el CJNG opera como un corporativo global del crimen organizado con presencia en más de 40 países y activos estimados en más de 40 mil millones de dólares; se extiende por Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica, Europa, África y Asia.

Sólo en México tiene presencia en las 32 entidades, pero de manera significativa en 20-25 de ellas, lo cual equivale al 60 por ciento del territorio mexicano. No sorprende que durante y después de la captura de “El Mencho”, los integrantes del CJNG hayan incendiado prácticamente el país.

Ayer, 12 estados reportaron incidentes: bloqueos carreteros, incendios de comercios, vehículos, gasolineras y Bancos del Bienestar, así como enfrentamientos y operativos militares para demostrar una realidad difícil de ocultar por la retórica presidencial: México es un narcoestado. Esto confirma que la política obradorista de “abrazos, no balazos” sólo reafirmó los vínculos de Morena con el crimen organizado, como parte integral de su proyecto político de cogobierno.

Presionada por Trump, Sheinbaum ha sido forzada a modificar dicha política y a colaborar con Estados Unidos. Sin embargo, el contrato de personajes de su partido con el crimen organizado la traiciona y acorrala ante un dilema: a mayor colaboración con las autoridades estadounidenses, mayor será la probabilidad de debilitar el proyecto y la narrativa morenista, impuestos por el sello de su “prócer” de Macuspana.

Dos traiciones que le toca padecer a la Presidenta. Uno es el caso del huachicol fiscal que involucró, de acuerdo con distintas fuentes, a integrantes del crimen organizado, de la cúpula morenista, de la Marina y de la familia de AMLO, un acto de corrupción que alcanzó los 200 mil millones de pesos por año de 2018 a 2025, lo cual arrojaría la cantidad de un billón 600 mil millones de pesos, aproximadamente.

Luego están los gobernadores morenistas seleccionados por AMLO: Baja California Norte, Chiapas, Colima, Guerrero, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Zacatecas, que estarían infiltrados por el crimen organizado, de otra manera es imposible explicar su ausencia de voluntad política para enfrentarlo.

Con motivo del abatimiento de Oseguera, ¿en Coahuila ocurrió ayer algún tipo de bloqueo, incendios, enfrentamientos u operativos militares? Ninguno. Por el contrario, el gobierno desplegó un operativo de contención por tierra y aire en las cinco regiones para “evitar reacciones violentas, preservar el orden público y reforzar el blindaje de las fronteras de Coahuila”.

¿Por qué ayer en Coahuila fuimos sólo angustiados espectadores, en televisión o redes sociales, de la violencia generada por la muerte de “El Mencho”? ¿Por qué, sin alarmarnos, pudimos ir a comer a casa de algún familiar o a algún restaurante? ¿Por qué, sin angustiarnos, dejamos salir a nuestros hijos para que se encontraran con sus amigos en algún lugar público? O, inclusive, sin inquietarnos, salimos por la tarde o noche al parque para pasear a nuestra mascota.

¿Por qué, sin preocuparnos, pudimos transitar por las distintas carreteras de las cinco regiones? ¿Por qué, mientras el país se incendiaba en un estado que algunos llamaron de guerra civil, Coahuila permanecía seguro?

La razón es una: tenemos un sólido modelo de seguridad pública que durante 14 años ha sido mejorado por cada gobernador. El ejemplo de Manolo Jiménez Salinas, actual gobernador, lo dice todo: la inversión acumulada (2024-2026) en el rubro de seguridad pública es superior a los 7 mil 500 millones de pesos.

Además, Jiménez ha hecho de la seguridad pública su eje rector para asegurar inversión y empleo, y crear así un triángulo virtuoso, único en el país. ¿Somos los coahuilenses conscientes de la seguridad que nos permite vivir la cotidianidad sin morir en el intento, como nos ocurrió de 2007 a 2014 o como sucede a los habitantes de Chiapas, Michoacán, Morelos o Guerrero, por mencionar cuatro estados gobernados por morenistas?

La pregunta es pertinente porque en 2026, 2027 y 2029 tendremos la oportunidad de blindar nuestro estado de la presencia de Morena y evitar el retorno de la violencia criminal. La disyuntiva es clara, para no hacernos bolas: “El Mencho” o Coahuila.

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Luis García Abusaíd

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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