El periodista Edgar London advierte que las corporaciones modernas son los virreinatos del siglo 21 (Espacio 4, 788). El colonialismo goza de cabal salud.
Mientras la riqueza se concentra, la pobreza crece a un ritmo acelerado en diferentes regiones del mundo.
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«Entre 1995 y 2015 -escribe London-, los países del Sur Global transfirieron al Norte Global al menos 242 billones de dólares en valor neto, una cifra que supera con creces el PIB anual combinado de las principales economías del mundo.
No fue un saqueo violento ni una ocupación militar. Fue un flujo constante, legal y sistemático de riqueza que atravesó fronteras mediante comercio desigual, deuda, cadenas de suministro y mecanismos financieros normalizados.
Para Oxfam -confederación internacional formada por 19 organizaciones no gubernamentales-ese dato resume una verdad incómoda: el colonialismo no es un fenómeno del pasado, sino una estructura vigente.
»La desigualdad extrema que define la economía global actual tiene raíces profundas en el colonialismo histórico y continúa reproduciéndose a través de sistemas
económicos diseñados para beneficiar a unos
pocos,
‘, advierte el informe de Oxfam presentado en el Foro Económico Mundial de
Davos 2025.
Los países que hoy concentran la riqueza global son, en su mayoría, los mismos que construyeron su poder a partir de la colonización; los que enfrentan pobreza estructural, endeudamiento crónico y vulnerabilidad climática son, también, los que fueron despojados durante siglos.
«La narrativa dominante sostiene que el colonialismo terminó con las independencias formales del siglo 20. Sin embargo, Oxfam plantea que aquella ruptura fue política, no económica.
Las banderas cambiaron, pero las reglas del juego permanecieron. El control territorial fue sustituido por control financiero; los virreyes, por corporaciones multinacionales; los tributos forzosos, por flujos comerciales asimétricos.
El resultado es un sistema global en el que la riqueza sigue viajando en una sola dirección.
«Hoy, el Norte Global -que representa menos del 20% de la población mundial-concentra la mayor parte del capital, la tecnología y el poder de decisión.
El Sur Global, donde vive la inmensa mayoría de la humanidad, aporta trabajo barato, recursos naturales y mercados de consumo, pero recibe a cambio salarios bajos, deterioro ambiental y dependencia estructural.
‘Los países de ingresos bajos y medios siguen financiando la prosperidad de los países
ricos
, resume el intorme.
«Este nuevo colonialismo no necesita legitimarse con discursos civilizatorios.
Se presenta como inevitabilidad económica, como resultado ‘natural’ del mercado.
Pero detrás de esa aparente neutralidad se esconde un sistema profundamente político, diseñado para preservar privilegios históricos. Como señala Oxfam, ‘la economía global actual recompensa la acumulación heredada y el poder monopolístico, no el trabajo ni la innovación social’.
«La desigualdad global no es simplemente una brecha entre ricos y pobres: es una arquitectura histórica.
Según Oxfam, el 1% más rico del planeta posee hoy más riqueza que el 95% de la población mundial, una concentración sin precedentes en la era moderna.
Este fenómeno no puede explicarse sin considerar el legado colonial que permitió a ciertas regiones acumular capital durante
siglos a costa de otras.
«El informe subraya que aproximadamente el 60% de la riqueza de los milmillonarios proviene de herencias, monopolios o conexiones políticas, no de actividades productivas que generen valor social amplio.
‘La riqueza extrema rara vez es el resultado del mérito individual; es, en gran medida, el fruto de sistemas profundamente desiguales, señala el documento.
«Mientras tanto, más de 3 mil 700 millones de personas viven con ingresos que apenas cubren sus necesidades básicas.
En muchos países del Sur Global, el crecimiento económico no se traduce en mejoras sustanciales de bienestar porque el valor generado se extrae y se redistribuye fuera de sus fronteras.
Oxfam estima que cada año los países en desarrollo pierden cientos de miles de millones de dólares debido a flujos financieros ilícitos, evasión fiscal corporativa y comercio desigual».

Gerardo Hernández
GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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