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El informe donde todo está bien… excepto lo que no se menciona

El Segundo Informe de Gobierno de Manolo Jiménez Salinas llegó envuelto en el ritual acostumbrado: cifras que brillan más que una refinería recién pulida, videos que no muestran ni un bache y un discurso que promete que Coahuila es, si no el paraíso, al menos la sala de espera.

Y sí: se aplaude que la seguridad siga siendo el tótem sagrado del estado, el dato presumible con el que se desayunan los empresarios y se tranquilizan las familias. También es cierto que la obra pública avanza, que la coordinación metropolitana mejora y que los gobiernos municipales han encontrado en Manolo un jefe de piso disciplinado: nunca sobra la foto, nunca falta la instrucción.

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Pero un informe de gobierno no debería ser un mural sin sombras. Y aquí empiezan los huecos.

Los silencios que dicen más que las cifras

Se habló de empleo, pero no del tipo de empleo.
Se habló de inversión, pero no de los sueldos que congelan el futuro.
Se habló de infraestructura, pero no de la deuda climática que crece invisible, como si el cambio climático fuera un invento para distraer del aplauso.

Tampoco se mencionó —al menos no con el énfasis que merecen— los desafíos de movilidad real: el transporte público sigue siendo una ruleta rusa con ruedas; quien depende de él no sintió el informe, lo sobrevivió.

Y la brecha entre regiones, aunque maquillada entre programas y anuncios, sigue latiendo: la Laguna no vive lo mismo que la Sureste, Acuña no tiene el mismo pulso que Monclova, y en los ejidos los discursos no llenan tinacos.

Administración eficiente, pero aún sin alma

Este gobierno es técnico, es ordenado, es esquemático.
Pero le falta alma.
Le falta narrativa humana.
Le falta decirle a la gente por qué debe importarle algo más que los números.

Porque un Estado no se presume sólo con gráficas: se siente en la vida diaria.
Y ahí, todavía no alcanza.

Lo que sí está haciendo bien —y debería profundizar

No se trata de demoler por deporte. Aquí los méritos:

  • La coordinación entre municipios y estado ha evitado el desorden institucional que se ve en otros lados.
  • La seguridad, aunque siempre vulnerable, está sostenida con disciplina.
  • La apuesta por infraestructura estratégica no es improvisación: hay ruta, hay brújula.
  • Y el gabinete, aunque a veces demasiado compuesto, funciona.

Pero gobernar —en serio— implica no enamorarse de la propia narrativa.

Mi propuesta para Manolo

Si el Gobernador quiere llegar fuerte a la segunda mitad del sexenio, necesita tres cosas urgentes:

  1. Ponerle rostro humano a sus políticas.
    La gente necesita verse en sus programas, no sólo en los videos.
  2. Asumir los problemas incómodos con nombre y apellido.
    Movilidad, desigualdad regional, salarios insuficientes, salud mental.
    No se resuelven con hashtags.
  3. Apostar por un Coahuila que no sólo sea seguro, sino también justo.
    La seguridad protege, pero no necesariamente iguala.

Coahuila puede presumir mucho, es cierto.
Pero un buen gobierno no es el que presume: es el que escucha donde duele.

Y ahí, Gobernador, es donde empieza su verdadero examen.

Comentarios
REGINA B LEÓN TÉLLE

Antiderecha por convicción, anticulto al líder por salud mental. No cree en las purezas ideológicas; se ríe de las utopIAs en PowerPoint.

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