El reciente reporte de OXFAM “Contra el Imperio de los Más Ricos” pone el dedo en una llaga lacerante: “Por primera vez en la historia, el número de milmillonarios en el mundo ha superado los 3 mil y su riqueza combinada ha alcanzado un valor sin precedente”.
Para poner en perspectiva esta frase: “Los 12 mil millonarios más ricos del mundo acumulan, en conjunto, más riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, es decir, más que 4 mil millones de personas”.
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Solo con el súbito incremento de la riqueza de esos milmillonarios en 2025, que aumentó más rápido que la tasa anual promedio de los cinco años anteriores; ellos podrían distribuir 250 dólares a todas las personas del planeta”. Y, aún así, “continuarían siendo por 500 mil millones de dólares los más ricos del planeta”.
Más allá de esta acumulación de capital permisible y alentada por un poscapitalismo globalizado que tiende a ser, en la mayoría de los casos y por fuera de toda ética, rapaz y depredador, surge una pregunta: ¿Cómo utilizan estos milmillonarios su fortuna?
La usan para torcer las reglas democráticas a su favor e “influir en actores políticos, presionar a un gobierno, comprar un medio de comunicación o una red social, o procurarse los equipos jurídicos más caros frente a cualquier oposición para garantizarse impunidad total ante la justicia (como fue el caso reciente de Ricardo Salinas Pliego en México)”.
En 2022, por ejemplo, “Elon Musk compró Twitter (rebautizado más tarde como X) por 44 mil millones de dólares y prometió reducir las barreras de control y censura de los discursos de odio, con el pretexto de respetar “la libertad de expresión”.
Inmediatamente después de esta adquisición, los discursos de odio se dispararon, con un aumento del 500 por ciento de los insultos racistas y un repunte en el uso de términos misóginos, transfobicos y de incitación al odio. El valor de mercado de la plataforma se disparó durante la toma de posesión de Donald Trump en 2025 por la alianza que existía entre ambos”.
Estos ultra ricos tienen muchas más probabilidades de ocupar cargos de influencia o financiar campañas y lobbies para moldear las políticas públicas de un gobierno a su favor, debilitando controles democráticos y fortaleciendo opciones autoritarias. O de utilizar paraísos fiscales, exenciones y estructuras corporativas complejas que permiten la acumulación de riqueza, la evasión de impuestos y el ocultamiento de sus ganancias.
En síntesis, esos milmillonarios emplean su poder para acumular riqueza, profundizar las desigualdades económicas, comprar el apoyo de los tres poderes del Estado y agudizar el retroceso democrático del mundo para atrapar nuestro futuro entre sus manos, manipular las elecciones, socavar nuestras libertades políticas, erosionar los derechos de las mayorías y normalizar las prácticas autoritarias.
Con esta visión, los milmillonarios nutren la visión sustantiva del bloque tripartita que definirá el presente y el futuro del mundo: Estados Unidos, China y Rusia. Para enterrar la democracia, al grito de “la ley del más fuerte”, en un funeral apresurado.

Luis García Abusaíd
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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