Este año Bitcoin ha comenzado lo que muchos llaman un colapso anunciado, al desplomarse de niveles cercanos a 126 mil dólares por Bitcoin a rangos de 59 – 64 mil dólares.
Es decir, una caída superior al 20% en cuestión de semanas. Este desplome no se puede considerar como parte de su volatilidad sino que revela una fragilidad estructural peligrosa.
LEE MÁS DEL AUTOR JESÚS GARZA
El detonante real fue el excesivo apalancamiento en mercados de futuros y derivados de criptomonedas. Con posiciones colosales montadas sobre márgenes mínimos, bastó una corrección menor para bombardear la estabilidad del mercado. Las liquidaciones automáticas, generadas por el margen insuficiente, funcionaron como una bola de nieve que aceleró la crisis cuando cada venta forzada impulsaba más ventas.
Esta cascada de liquidaciones no fue emocional: fue puramente automática e implacable. En un entorno altamente apalancado, la reacción en cadena queda fuera del control humano, y eso convierte a Bitcoin en un activo de riesgo sistémico, donde la volatilidad no es una característica deseable sino una falla estructural.
A esto se sumaron salidas netas de fondos cotizados (ETF) sobre Bitcoin. Cuando los inversionistas institucionales retiraron capital, los fondos tuvieron que vender monedas reales en el mercado abierto. Es un golpe de presión constante sobre los precios, en un momento crítico donde precisamente se necesitaba liquidez, no ventas forzadas. En lugar de fortalecer la estructura con apoyos institucionales, los ETFs jugaron un rol acelerador del colapso, lo que cuestiona su eficacia como ancla para la estabilidad financiera.
Este frenazo también ocurrió en un entorno global adverso. La nominación de una figura conservadora para dirigir la Reserva Federal —con expectativas de endurecimiento monetario— sacudió no solo a Bitcoin, sino también a metales preciosos y activos de riesgo global. Bitcoin quedó expuesto a una tormenta perfecta: alta correlación con activos tradicionales y sensibilidad extrema a cambios macroeconómicos. Su supuesta independencia del sistema financiero se revela como un espejismo.
El reciente colapso abre una discusión urgente: ¿Bitcoin está destinado a repetir crisis cada cuatro años —siguiendo el ciclo post-halving— o esto indica una debilidad inherente?
una “oportunidad de compra” bajo el argumento de ciclos normales. Sin embargo, queda claro que sin regulación adecuada, sin reglas claras para mitigación del apalancamiento y sin una gestión más sólida de los ETFs, Bitcoin seguirá atravesando tensiones que amenazan su posición como reserva de valor o activo de largo plazo.
Este no fue un accidente aislado; es una manifestación pública de fallas estructurales profundas. Mientras el mercado cripto no cambie su infraestructura financiera —hoy tan frágil como volátil—, seguirán existiendo “colapsos” disfrazados de correcciones. La pregunta es clara: ¿será la próxima inevitable?

JESÚS GARZA
Es director general de Soluciones Financieras GAMMA, CEO de Miri Capital LLC e investigador no residente de Baker Institute en la Universidad de Rice. Tiene un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera, ambas por la Universidad de Essex en el Reino Unido.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
MÁS EDITORIALES, ARTÍCULOS Y REFLEXIONES EN ASÍ DICE