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Economía criminal

El valor de las drogas ilícitas resulta incalculable por su carácter subrepticio. Sin embargo, las ganancias de hasta 650 mil millones de dólares anuales que las organizaciones criminales obtienen a escala mundial brindan una idea clara de la magnitud y el alcance del negocio.

La cifra se desprende del informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNOCD) correspondiente a 2025.

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El narcotráfico, visto en su conjunto, es una multinacional y sus cifras «lo posicionan como una economía criminal comparable a industrias lícitas globales». De las 10 empresas más grandes del mundo por ingresos, sólo Walmart (703 mmdd) y Amazon (691 mmdd) lo superan. Por debajo están Saudi Aramco, UnitedHealt Group y Apple con 448, 435 y 416 mmdd (Bankinter, 2025).

No es de extrañar, entonces, que la fortuna del otrora mayor traficante del planeta, Pablo Escobar Gaviria, calculada en 25 000 millones de dólares, le permitiera escalar a la séptima posición entre los hombres más ricos del mundo. Durante más de un lustro (1987-1993), el jefe del cártel de Medellín figuró en la nómina de los supermillonarios de la revista Forbes.

La riqueza del traficante mexicano Joaquín «El Chapo» Guzmán era más modesta: con 1000 mdd en 2009 ocupaba el lugar 701 en la lista. Para celebrar la hazaña, el Chapo hizo grabar ese número en la cachas de su Colt .38 Super.

El perfil de Guzmán en Forbes, actualizado en 2013, dice: «‘El Chapo’, director ejecutivo del Cartel de Sinaloa, es el narcotraficante más poderoso del mundo. Se estima que el cartel es responsable del 25% de todas las drogas ilegales que ingresan a Estados Unidos a través de México.

Expertos en control de drogas estiman, de forma conservadora, que los ingresos anuales del cartel podrían superar los 3 mil millones de dólares. En febrero, la ciudad de Chicago lo designó como el ‘Enemigo Público Número 1’ desde Al Capone». La fortuna de Escobar y Guzmán, medidas con 12 años de diferencia, dimensionan del volumen manejado por cada organización por vía terrestre, marítima y aérea.

El colombiano y el mexicano llevados a las pantallas y convertidos en leyenda fueron remplazados. Lo mismo sucederá con Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho». El líder del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), muerto el 22 de febrero tras un enfrentamiento con el Ejército, no adquirió la misma fama que el Chapo, Rafael Caro Quintero, Amado Carrillo y otros capos de la vieja guardia, pero también se convirtió en «uno de los más buscados».

La Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), ofrecía 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. El narcotráfico, cual hidra, multiplica sus cabezas, más venenosas y sanguinarias, por cada una que le es cortada.

La detención de un barón de la droga (Ovidio Guzmán, Ismael «El Mayo» Zambada) siempre genera una escalada de violencia, pero la causada por la muerte de Oseguera no tiene precedente. Responde a la estructura territorial y capacidad de fuego, no sólo del CJNG, sino de las organizaciones adversas.

Sin embargo, esta ola también pasará, lo mismo que las especulaciones sobre el operativo y la cooperación del Gobierno de Estados Unidos. México se libró de unos criminales más peligrosos y con mayor poder.

La estrategia de la presidenta Claudia Sheinbaum funciona y reduce la presión de Donald Trump, pero la guerra contra las drogas está lejos de ser ganada. Pensar que algún día sucederá tal cosa es una quimera. A lo más que se puede aspirar es a reducir al máximo su impacto.

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Gerardo Hernández

GERARDO HERNÁNDEZ es periodista desde hace más de 40 años en Coahuila. Director General de Espacio 4.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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