En esta ocasión te platico de una historia que conocí por medio de otra historia que les compartí con anterioridad. Cuando se difundió la Cápsula Sarapera de don Pedro G. González, propietario de aquel negocio que había en nuestra hermosa ciudad, el cual era conocido como la tienda de los diez mil y un artículos, mi amigo Enrique Vitali Ramos me contactó para platicarme la anécdota.
Era el no tan lejano año de 1989, cuando los padres de César Pérez Mier, quién siendo oriundo de la Ciudad de México, decidieron enviarlo a estudiar en el Ateneo Fuente, hospedándose en casa de sus padrinos, Ramón, el original, Verduzco y la señora Ernestina Argüelles. César, con su acento chilango, de manera casi inmediata, empezó a sentir los embates de la carrilla por parte de los Daneses.
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El foráneo contaba con dos amigos Ramón, la copia, Verduzco y Enrique Vitali, con quienes de manera frecuente recorrían el centro de Saltillo, viendo aparadores, platicando, dichacharando, momentos en los cuales César, el chilango, sentía la tranquilidad de vivir en nuestra hermosa ciudad. Sin embargo, durante las mañanas, en el transcurso de las clases, la carrilla sobre él era cada vez más pesada.
Cierto día, bajando por la calle de Hidalgo, cuando regresaban a la Topo Chico, los tres amigos se quedaron, como cualquier otro joven, niño o adulto Saltillense, a contemplar los aparadores de don Pedro G. González, aquella tienda en la cual podías comprar dinamita, pistolas, rifles, balas, cañas de pescar, cuadernos, listones, guitarras, navajas, cuchillos, casas de acampar, pintura, cuadernos y hasta lápices. Decidieron entrar, y cuando César volteó hacía el mostrador, sus ojos brillaron, viendo una manopla y no de béisbol, solicitándosela a don Pedro, quien de manera amable, buscando hacer una venta, se la facilitó.
César la vio, se la coloco en su mano izquierda, pues es zurdo, empezó a dar ligeros golpes sobre su palma derecha, comenzando a realizar movimientos simulando una pelea al tiempo que decía: «ahora si van a ver, ya no me van a decir nada mis compañeros». Don Pedro, al escuchar las palabras, le dijo: “joven, permítame un momento el artículo”. César se retira la manopla de fierro, se la entrega al comerciante y le pregunta el precio, pero en el momento en el cual se metió la mano en el bolsillo para sacar dinero, el vendedor le sentenció tanto a él como a sus acompañantes: «No le voy a vender nada. Si usted tiene problemas con sus compañeros los va a arreglar como los hombres… a puño limpio». Y al final pues no se la vendió.
Los tres amigos salieron del negocio, los tres regañados, los tres recibieron un sermón sobre valentía y hombría, pero la verdad, quien más preocupado iba era César y no por el regaño sino porque tendría que seguir aguantando la carrilla.
Hoy César vive con su familia en Los Cabos y se dedica al turismo; Ramón es Notario Público y Vitali, quien es funcionario público, viven en Saltillo. Los tres, a pesar del regaño, dos sin deberla ni temerla y el otro por solo ser chilango, tienen una historia de esas muchas como las que hay en nuestra hermosa ciudad.
Esta es una historia de un grupo de amigo, entre los cuales va un chilango de nombre César, un amigo que es una copia, otro más quien es un asiduo lector de las Cápsulas Saraperas, de una tienda y de un vendedor que prefirió dar clases de valor y ética antes que ganarse unos pesos por la venta de una manopla de fierro. Lo que no entiendo es, ¿por qué don Pedro G. González tendría en su tienda una manopla, la cual es utilizada para golpear, si no estaba dispuesto a venderla para su uso?

Francisco Tobías
Egresado de la UdeC, Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Es también maestro en Administración con Especialidad en Finanzas por el Tec Milenio y actualmente cursa el Master en FinTech en la OBS y la Universidad de Barcelona.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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