En 2015 elaboré un mapa que mostraba algo que todos en Coahuila sabemos, pero que pocos se atreven a decir en voz alta: la riqueza minera se extrae de nuestros municipios más pobres, mientras la pobreza se queda aquí, intacta, como si fuera parte del paisaje. Ese mapa no era un ejercicio académico. Era —y sigue siendo— una denuncia.
Durante años, el Fondo Minero fue el único mecanismo que obligaba a las empresas a devolver una parte mínima de lo que se llevan. En 2014, Coahuila recibió 280 millones de pesos. No era suficiente, pero era algo. Era una señal de que el país reconocía, aunque fuera a regañadientes, que la riqueza tiene origen y territorio.
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Pero en 2019, el gobierno federal decidió que ese dinero ya no debía regresar a los estados ni a los municipios. Centralizaron todo. Cancelaron la regla de origen. Rompieron el pacto federal.
Y para rematar, subieron el impuesto del 7.5% al 8.5%, pero no para fortalecer a las comunidades mineras: para centralizar esos recursos en Gobierno Federal.
Desde entonces, Coahuila ha perdido más de 2,200 millones de pesos.
Dos mil doscientos millones que debieron estar en Múzquiz, Sabinas, San Juan de Sabinas, Progreso, Ocampo, Sierra Mojada.
Dos mil doscientos millones que debieron convertirse en agua potable, pavimento, escuelas, drenaje, electrificación, caminos rurales.
Dos mil doscientos millones que hoy están en manos de un gobierno federal que habla de justicia social mientras le arrebata recursos a los municipios más pobres del país.
Esto no es un reclamo técnico. Es un reclamo moral.
Coahuila no es un cajero automático.
No es una mina sin dueño.
No es un territorio desechable.
Aquí viven comunidades que han sostenido la economía nacional durante más de un siglo. Aquí se ha pagado con vidas, pulmones y territorios la energía que mueve a México.
Y aun así, el gobierno federal decidió que no merecemos ni siquiera el retorno de lo que producimos.
Nuestra postura es clara y no admite matices
Como Delegado Nacional de Movimiento Ciudadano en Coahuila, exijo que el impuesto minero regrese a mi estado natal.
No lo pido. No lo sugiero. No lo imploro.
Lo exijo.
Porque es nuestro.
Porque lo generamos nosotros.
Porque la justicia territorial no se negocia.
Coahuila no se queda callado
A quienes hoy administran el país les digo:
No pueden hablar de transformación mientras reproducen el viejo centralismo que empobrece a las regiones productivas.
No pueden hablar de justicia mientras le quitan recursos a los municipios que más los necesitan.
No pueden hablar de federalismo mientras vacían a los estados para engordar al centro.
Coahuila no se va a quedar cruzado de brazos.
Vamos a recuperar lo que nos pertenece.
Vamos a reconstruir la regla de origen.
Vamos a defender nuestro territorio con datos, con argumentos y con dignidad.
Porque la riqueza que nace aquí no puede seguir muriendo lejos de casa.

Jaime Martínez Veloz
Luchador social, politólogo, incómodo al poder, ex legislador.Presidente del Centro de Estudios y Proyectos para la Frontera Norte “Ing. Heberto Castillo Martínez”.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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