Las elecciones de Coahuila, del próximo 7 de junio, serán el laboratorio político observado con lupa electrónica por Morena y la oposición como parte de su preparación para los comicios de 2027, en los cuales serán renovados los cargos de 500 diputados federales, mil 88 diputados locales, 17 gobernadores y 680 presidentes municipales. También serán elegidos jueces y magistrados del Poder Judicial federal y estatal.
¿Por qué Coahuila es un paradigma político para mirar con detalle y finura tanto por adversarios como por amigos? Porque constituye el embrión de la resistencia futura contra la 4T.
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A diferencia de otros estados, como Durango, el PRI Coahuila no mutó en cascajo electoral, débil y manipulable por el gobierno central. Por el contrario, Coahuila mantuvo una preocupación sistemática por fortalecer sus instituciones y apuntalar su eficacia organizacional para ofrecer resultados empíricamente medibles en seguridad pública, inversión y empleo. ¿Qué otro estado de la oposición tiene esas fortalezas para enfrentar con éxito a Morena en 2027?
Coahuila posee una administración pública relativamente profesionalizada; unas finanzas estatales ordenadas en el promedio nacional; una coordinación institucional efectiva –en distintos rubros– con el Gobierno Federal; una narrativa no confrontacional, al estilo arrabalero del PRI nacional y, finalmente, un partido político disciplinado y profesional.
Mientras la narrativa de la 4T es paternalista, porque supone saber más que el pueblo debido a su minoría de edad, Coahuila enfatiza el empleo industrial y exportador para generar ciudadanos autónomos y privilegiar los resultados por encima de la retórica épica e ideológica de Morena. La resistencia es sutil y silenciosa; no visceral.
Coahuila necesita de recursos federales, sin duda, pero su empresariado está integrado a cadenas globales (automotriz, acero, logística, etcétera). Nuestra economía depende de contratos federales, cierto, pero sobre todo de exportación. En este caso, el mecanismo de la 4T para asfixiar o premiar al Gobierno estatal no es tan efectivo como en otros lugares.
En el ámbito de seguridad pública, la narrativa ha precisado orden, control y coordinación entre la Fiscalía estatal, la policía estatal y municipal, la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina; para ir más allá de la ambigüedad letal de la política de “abrazos, no balazos” o de la inmediatez obligada por Estados Unidos para que el Gobierno Federal presente resultados en su lucha contra el crimen organizado.
En Coahuila el relato redentor obradorista nunca cobró vida, como tampoco el de la urgencia forzada bajo presión.
El embrión de futuro contra la 4T alcanza su punto más fino cuando precisa que no articula su resistencia desde la ideología, sino desde el funcionamiento eficaz del aparato estatal: porque en Coahuila existe un federalismo real, instituciones fuertes que operan, un Estado que coordina sin moralizar y un desarrollo social sin épica ideológica, pero con resultados tangibles.
Coahuila no es el embrión por ser heroico; es el futuro porque no necesita gritar o mentar madres para funcionar.
Por ello, sus tres lecciones han sido: el mejor programa social es un empleo formal que dure, sin negar los apoyos sociales; la seguridad no se declara, se administra; la seguridad es coordinación y gestión profesional, no una consigna.
Cuando los estados son prácticos y eficaces, la federación se fortalece y, aunque los gobiernos pasan, las instituciones se quedan porque no dependen del carisma personalista de un presidente.
Esa cualidad embrionaria y de futuro que podría contagiar a otras entidades de oposición es la razón principal por la cual Morena querrá ganar las elecciones de este año, de 2027 y 2029.
Ser el último bastión del PRI, bajo ese contexto, es irrelevante.

Luis García Abusaíd
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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