Me impacta como Bad Bunny “triggerea” los traumas de tanta gente. Sí, lo dije en spanglish a propósito, porque eso también los triggerea mucho.
Yo siempre he sentido un profundo aprecio por los boricuas porque llevan cinco siglos y contando de ser una colonia de dos imperios sucesivos que solo han saqueado a la isla.
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No me imagino el impacto que eso tiene en la psique, es demasiado brutal. Pero los compas resisten e inspiran. Y muchos de ellos están en la lucha anti-colonial, cada quien en sus tiempos y formas.
El reggaetón, la salsa, la bomba y otros géneros musicales nacidos en Puerto Rico en su momento siempre fueron estigmatizados por las élites antes de volverse mainstream.
El rechazo proviene de sus orígenes afrodescendientes y los correspondientes estereotipos negativos: salvajes, primitivos, incapaces de controlar sus instintos, sexualmente desenfrenados, brutos.
Ahora casi todos en América Latina escuchamos salsa en las fiestas. El reggaeton se ha integrado más difícilmente por la cuestión de las letras y el perreo. Odiado por ser la música de los de abajo, los feos, sucios y malos de siempre.
Toda esa histeria en torno al perreo me empezó a resultar muy divertida. Empecé a perrear con Daddy Yankee hace más de dos décadas.
No es mi género preferido pero lo paso porque no lo puedo desligar del odio raciclasista que provoca. Se le ha querido descalificar en nombre del feminismo, como si las mujeres no hubiéramos aprendido a perrear solas, entre amigas, en espacios seguros.
Amigues, actualícense, el reggaeton es un instrumento como cualquier género musical, que puede ser usado para cualquier fin, como el nuevo reggaeton religioso del irreconocible Daddy Yankee 2026.
Creo que la gente arriba de cuarenta ya huele a neftalina.
Amigues, ya no se enojen con Bad Bunny, las representaciones artísticas no van a hacer la revolución, no es su objetivo.
Nos ayudan a nombrar las cosas o a hacerlas más evidentes, eso es todo. Algunos pueden usar esas representaciones en un contexto de organización política.
La mayoría espera que las cosas se muevan por sí solas y ahí es donde todo se estanca.

Adela Cedillo
Doctora en Historia de América Latina por la Universidad de Wisconsin-Madison Es licenciada en Historia y maestra en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha publicado artículos en revistas indexadas y de divulgación y capítulos en obras colectivas sobre la guerra sucia mexicana, las organizaciones armadas revolucionarias, los derechos humanos y la guerra contra las drogas. Tw @Eliseirena
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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