Tras el fuerte impacto en los primeros meses del año, armadoras logran suavizar los efectos de las cargas fiscales aplicadas al sector
Al cierre de 2025, la industria automotriz mexicana logró contener parcialmente el impacto negativo derivado de la política arancelaria impulsada por Donald Trump, particularmente en el segmento de exportación hacia Estados Unidos.
Aunque el balance anual sigue siendo negativo para el sector en su conjunto, las armadoras de la región como Stellantis, General Motors (GM) y KIA consiguieron amortiguar la caída observada a lo largo del año, de acuerdo con el Reporte de Resultados del Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros (RAIAVL) del Inegi.
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Entre enero y diciembre, la producción total del sector automotriz retrocedió 0.9 anual, mientras que las exportaciones disminuyeron 2.68 por ciento, reflejando un entorno adverso marcado por mayores costos, ajustes en cadenas de suministro y la incertidumbre comercial generada por los aranceles estadounidenses.
MENOR DAÑO AL CIERRE DE AÑO
En el balance anual, Stellantis reportó una caída de 5.5 por ciento en producción y de 4.9 puntos porcentuales en exportaciones, cifras que, aunque negativas, representan una mejora significativa frente a los desplomes observados en los primeros meses del año.
GM, por su parte, cerró con una reducción de 3.6 por ciento en producción y apenas 1.0 por ciento en exportaciones, mientras que KIA destacó como uno de los casos más sólidos, con un crecimiento de 6.4 por ciento en producción y 5.4 por ciento en exportaciones.
Este desempeño contrasta con otras armadoras que no lograron revertir el impacto, como Honda, Mazda y Volkswagen, con caídas de doble dígito tanto en producción como en exportaciones, y con Mazda encabezando el desplome exportador con un retroceso de 37.6 por ciento.
DE FUERTES CAÍDAS A UNA ESTABILIZACIÓN GRADUAL
La comparación con los cortes de mayo y septiembre del mismo año evidencia una trayectoria de ajuste y recuperación parcial en Stellantis, GM y KIA.
Entre enero y mayo, la producción del sector ya mostraba una contracción de 0.45 por ciento, pero Stellantis enfrentaba un golpe mucho más severo, con una caída de 23.3 por ciento en producción y de 27.2 por ciento en exportaciones, reflejo directo de la disrupción inicial por los aranceles.
En ese mismo periodo, GM apenas crecía 0.4 por ciento en producción, mientras que KIA avanzaba con fuerza (13.8 por ciento en producción y 14.0 por ciento en exportaciones), aprovechando su perfil de modelos y mercados.
Para enero-septiembre, el panorama comenzaba a estabilizarse. La producción sectorial caía solo 0.31 por ciento y las exportaciones 0.94 por ciento. Stellantis redujo su desplome a -10.9 por ciento en producción y -9.9 por ciento en exportaciones, GM prácticamente se estabilizó (-0.9 por ciento en producción y 0.8 por ciento en exportaciones), y KIA mantuvo crecimientos sólidos (8.5 por ciento en producción y 8.0 por ciento en exportaciones).
Finalmente, el cierre anual confirma que, aunque el daño no se revirtió por completo, las tres armadoras lograron amortiguar el impacto inicial y evitar una contracción más profunda.
El desempeño de 2025 deja claro que los aranceles de Donald Trump al sector automotriz no solo afectaron el volumen exportado, sino que obligaron a las armadoras a reconfigurar estrategias productivas, logísticas y de mercado. Mientras empresas como Toyota y Ford lograron capitalizar la coyuntura con crecimientos de dos dígitos, otras enfrentaron mayores dificultades para adaptarse.
En este contexto, Stellantis, GM y KIA cerraron el año como ejemplos de resiliencia relativa: lejos de un crecimiento generalizado, pero con una clara capacidad para contener pérdidas y estabilizar operaciones en uno de los años más complejos para la industria automotriz mexicana reciente.